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domingo, 11 de noviembre de 2007

Las cosas importantes

Publicado en Diario Hoy
18/12/2005
María Paula Romo


Sharon Salzberg, citada por Cromwell en un ensayo sobre la dimensión humana en la acción política, sostiene que "[...] uno de los aspectos más poderosos del engaño, o de la ignorancia, es la creencia de que lo que hacemos no es importante en realidad". Esta es una idea central para interpretar el actual escenario político.
Es cierto, de un lado el Congreso bloquea todas las iniciativas; el presidente Palacio escoge como su ministro de Gobierno a un ex candidato a la Vicepresidencia de Álvaro Noboa; una grabación insinúa que la fiscal le "da la bendición" a Abdalá Bucaram; los diputados "reforman" el TSE para asegurar que esté a sus órdenes; y así una lista que nos defrauda a diario.
Del otro lado, sin embargo, existen miles de pequeñas historias, pocas veces contadas o a las que no les ponemos atención, pero que son aquellas con las que empezar a construir un imaginario distinto sobre las cosas verdaderamente importantes (que tampoco significa perder la pista de las otras, solo recuperar la esperanza y el entusiasmo).
Algunos ejemplos de esas historias importantes: en el sur de Quito, en el sector Quitumbe, existe una cooperativa de vivienda llamada Solidaridad: años de trabajo nos muestran hoy un proyecto de vivienda, una quebrada convertida en parque, un sistema de ahorro y de creación de empleo, y hasta su propia unidad educativa de gran calidad, que constituyen un ejemplo clarísimo de acción colectiva exitosa.
En Santo Domingo de los Colorados, existe un Foro Ciudadano que de forma valiente ha vigilado y denunciado irregularidades en procesos de contratación pública y que, a pesar de las adversidades, sigue en marcha. Por si fuera poco, en los dos casos, el impulso central de estos proyectos se lo debemos a dos valerosas mujeres.
Finalmente, un grupo de ex militantes de Alfaro Vive Carajo anuncia su intento de recuperar la memoria, contarle al país la versión completa de su propia historia y luchar contra la impunidad de quienes se creen dueños del país y de la vida y muerte de quienes hacen parte de él. Veinte años después, vemos a un grupo de hombres y mujeres que, luego de la persecución, la tortura y el terror, sigue comprometido con el Ecuador y su gente, y sigue creyendo que la transformación es posible: hoy no cree en la violencia y le apuesta a la construcción democrática.
Estos son solo tres ejemplos desde los que podemos recuperar la esperanza; tres ejemplos que nos obligan a renovar el compromiso y que también nos recuerdan que cada acción es importante, que nuestros actos políticos cotidianos: de responsabilidad, de solidaridad, de trabajo, son los que hacen esta revolución silenciosa que está transformando al Ecuador.