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lunes, 27 de mayo de 2013

El fin de la Izquierda, IVÁN CARVAJAL

(publicado en El Comercio,  http://www.elcomercio.com/ivan_carvajal/fin-izquierda_0_917908269.html)


Juan José Sebreli, que en el documental "El Olimpo vacío" ha cuestionado cuatro grandes mitos de la nación argentina (Gardel, Evita, el Che y Maradona), en recientes entrevistas concedidas a La Gaceta y La Nación critica la confusión entre neopopulismo e izquierda (o socialismo). Compete al pensamiento crítico cuestionar mitos y confusiones. Sebreli distingue entre dictadura y fascismo (las dictaduras militares de los años 60-80, afirma, pese a ser genocidas, no fueron fascistas), mientras señala las afinidades entre el fascismo (Mussolini) y los populismos latinoamericanos: movilización de masas, propaganda que recurre a grandes escenografías (los funerales de Evita o Chávez), asistencialismo, clientelismo, "democracia plebiscitaria", nacionalismo. La afinidad, desde luego, no implica la identidad. Caracterizaría al neopopulismo la formación de nuevas oligarquías a través de la corrupción en el entorno del poder. Los populismos surgen cuando a la crisis social se añade la crisis de dirección política. Bajo circunstancias de cierto crecimiento económico, se incentiva la inversión pública y el asistencialismo. El populismo convoca a las masas a intervenir políticamente, pero bajo la dirección autoritaria del caudillo y los aparatos de control. La sociedad entera queda sometida al arbitrio del caudillo. Los triunfos electorales sirven para concentrar el poder: a nombre de la mayoría se impone la voluntad omnímoda del caudillo. Siguiente paso: aniquilación de minorías y disidencias. ¿Por qué sectores de izquierda, incluso intelectuales, adhieren al neopopulismo? No hay misterio. Esa izquierda proviene de los estalinismos del siglo pasado, o de ideologías tecnocráticas que concebían el Estado como ogro filantrópico. Aunque esa izquierda adhiera al neopopulismo en nombre de una supuesta redistribución económica (el asistencialismo), aprendió con el estalinismo la sumisión y la violencia autoritaria. Ello explica el silencio, si es que no la complicidad, frente a los juicios por terrorismo, las persecuciones a dirigentes indígenas, a jóvenes estudiantes. Tal mentalidad conduce a adherir a la supresión de la libertad de la palabra y el pensamiento. A la degradación política, cultural, ética. ¿Qué sentido tiene una izquierda acrítica, que no ha podido ir más allá de la denuncia abstracta de los límites de la democracia liberal y la adhesión a los neopopulismos autoritarios? Talvez sea hora de dejar que los muertos entierren a sus muertos, que esa izquierda acabe de morir de una buena vez en las entrañas del populismo. O a su costado. Las nuevas experiencias de renovación social no surgirán del intento de resucitar a los muertos. Si una nueva izquierda cabe, solo podrá surgir del fin de los mitos, de nuevas ideas. Tendría que ser polimorfa, múltiple, sin caudillos, sin ningún afán de conquistar "el poder".

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/ivan_carvajal/fin-izquierda_0_917908269.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com



sábado, 18 de mayo de 2013

Las familias diversas en la Constitución del Ecuador, o Lecciones básicas de Derecho Constitucional!

Una breve nota para abogados y no abogados (en particular políticos que pretenden adentrarse en la tarea de la interpretación constitucional).



El principio rector de la interpretación constitucional es la interpretación global o integral, quiere decir que para comprender el alcance de una norma no es posible leerla en forma aislada, que corresponde hacer una revisión de la Constitución en su integralidad, así que nombraré algunos otros artículos antes y después de referirme al artículo de la Constitución sobre la protección de la familia.

La Constitución del Ecuador (artículo 1) define al Estado ecuatoriano como un "Estado constitucional de derechos y justicia", no se trata de un detalle menor o un juego de palabras, estas líneas implican una concepción sobre el Estado y sus objetivos y también sobre los actos de los funcionarios públicos. Los derechos son los fines que debe procurar el Estado y a la vez son sus límites, barreras que impiden realizar cualquier acción que los menoscabe. Resumiendo: la razón de existir del Estado es la realización de los derechos de las personas (expresamente explicado en artículos 3.1. y 11.9)



Art.  1.-  El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico. Se organiza en forma de república y se gobierna de manera descentralizada.



En el artículo 11.2 se desarrolla el principio de igualdad; la Constitución no se limita a declararnos iguales y prohibir la discriminación, sino que enumera las características que no podrán alegarse para restringir derechos:


2. Todas las personas son iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades.

Nadie podrá ser discriminado por razones de etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, filiación política, pasado judicial, condición socio-económica, condición migratoria, orientación sexual, estado de salud, portar VIH, discapacidad, diferencia física; ni por cualquier otra distinción, personal o colectiva, temporal o permanente, que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos. La ley sancionará toda forma de discriminación.


En este artículo la Constitución dice -con todas sus letras- que ni el sexo, ni el género, ni la orientación sexual de una persona, se pueden alegar para menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos.



Ahora sí llegamos al artículo sobre las familias:



Art.67. Se reconoce la familia en sus diversos tipos. El Estado la protegerá como núcleo fundamental de la sociedad y garantizará condiciones que favorezcan integralmente la consecución de sus fines. Estas se constituirán por vínculos jurídicos o de hecho y se basarán en la igualdad de derechos y oportunidades de sus integrantes.


Como pueden ver, no hay mucho que interpretar, la constitución habla directamente de diversidad; queda claro que para el Estado no puede existir un modelo único de familia y que no le corresponde escoger a qué tipo de familia brinda protección: Se reconoce a la familia en sus diversos tipos.



Y claro que la familia es un concepto dinámico y que las familias son diversas, afortunadamente!- Nuestro Código Civil ya no exige permiso judicial del marido para la salida del país de las mujeres casadas, ni tampoco dice que el marido puede obligar a la mujer "a seguirle donde quiera que traslade su residencia". Ya la violencia en el seno de la familia puede ser denunciada y sancionada. El matrimonio civil puede terminarse y las personas divorciadas pueden conformar nuevas familias. Al menos en concepto, el matrimonio avanza en la línea de la igualdad de derechos de sus integrantes, alejándose de su estructura tradicional autoritaria y asimétrica.



Más datos sobre la diversidad de las familias ecuatorianas: una creciente tendencia -sobretodo en jóvenes-  a preferir la unión de hecho sobre el matrimonio; o, según el Observatorio de los Derechos de la Niñez y Adolescencia (2010), los hogares monoparentales son el 9% del total de hogares; el 8% de las niñas y niños nunca ha conocido a su padre; el 17% no vive con su padre y el 3% no vive con su madre porque están separados. A esto habría que añadir las familias ensambladas (nuevas familias luego de que uno o ambos integrantes tiene un divorcio anterior) y las familias ampliadas, extendidas, o las transnacionales separadas físicamente por el fenómeno migratorio pero que siguen funcionando como un núcleo de apoyo y soporte material y afectivo.


Habrá quienes aquí todavía insistan en que el artículo no incluye a las personas LGBTI. Para aclarar esta duda se debe leer el artículo 68 de la Constitución que otorga a las uniones de hecho entre personas del mismo sexo, los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio. 


Art. 68.- La unión estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho, por el lapso y bajo las condiciones y circunstancias que señale la ley, generará los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio.



Si a estas alturas de reflexión constitucional queda alguna duda sobre la interpretación adecuada, basta  revisar el artículo 11 numeral 5: en materia de derechos se aplica la interpretación que más favorezca la efectiva vigencia de los derechos.


5.En materia de derechos y garantías constitucionales, las servidoras y servidores públicos, administrativos o judiciales, deberán aplicar la norma y la interpretación que más favorezcan su efectiva vigencia.


En esta nota he evitado usar conceptos o categorías de la sociología, el feminismo, la perspectiva de género e inclusive opiniones personales. Se trata de un asunto tan sencillo -y al parecer tan difícil de conseguir en nuestro país- como respetar la Constitución independientemente, o a pesar, de nuestra ignorancia o prejuicios. 

domingo, 12 de mayo de 2013

Al cerrar este período






En unas horas se instalará un nuevo periodo legislativo, y entre informes y mudanza de oficina, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones y aprendizajes personales y políticos de estos años.

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que  por buena que sea una ley y el esfuerzo que se ponga en su elaboración, sirve de poco si los ciudadanos no sabemos exigir que se cumpla y si los jueces deciden bajo presiones políticas o de otro tipo en lugar de aplicarla. Las leyes son sólo herramientas, y por lo tanto hay que usarlas bien y usarlas para bien. De lo contrario podemos ver -como he visto yo estos años y en varios casos- que las mejores ideas son manipuladas para justificar los peores resultados, el caso del Consejo de Participación Ciudadana y sus concursos es el más crudo ejemplo de ello.

La fiscalización y el control político son la deuda más grande de este período; espero que un día sea evidente quienes procuramos cumplir con nuestro trabajo y quienes se encargaron de impedirlo.  El intento de juicio político al entonces Fiscal General del Estado me mostró -por primera vez, luego vendrían otras- la peor cara de la política: la del temor al poder sin escrúpulos,  la extorsión, la diferencia entre lo que algunos saben y lo que están dispuestos a decir en público, y el cálculo de las conveniencias por encima de todas las otras consideraciones. Pero también me mostró  el valor y la dignidad de quienes son capaces de enfrentar todo aquello.

Tuve también el privilegio de crear y coordinar el Grupo Parlamentario por los Derechos de las Mujeres y demostrar que es posible conciliar alrededor de objetivos concretos a pesar de legítimas diferencias políticas en un espacio diverso. En ese y en todos mis espacios de responsabilidad trabajé en contacto y consulta con la sociedad civil;  con plena consciencia de que mi deber era con los ciudadanos a los que representaba.

Estos también fueron años de duras decisiones. Cuando empezamos este camino (me refiero a mi y a mis compañeros del Movimiento Ruptura) éramos muy críticos de aquellos políticos que se guiaban exclusivamente por las encuestas, apostando por lo popular aunque no fuera correcto o sostenible,  pensando en crear clientela y no ciudadanos. En el "ejercicio del poder" aprendimos que no es fácil tomar decisiones que aunque correctas sean impopulares. Preferir la construcción de democracia y ciudadanía es remar contra corriente; afortunadamente también aprendimos que aunque no es el camino fácil fuimos capaces de escogerlo.

Finalmente, quiero decirles que en esta etapa posterior a la Asamblea seguiré haciendo lo que he hecho estos años: contribuir y participar en el debate de los asuntos públicos; trabajar porque nuestro Movimiento Ruptura sea una organización que se toma en serio la política y se constituya en una alternativa democrática. Seguiré apostando a la política como acción colectiva y no como aventura personal; construyendo otras formas de liderazgo en que ser firme no sea violentar  ni humillar a nadie,  en que ejercer la autoridad no sea  sinónimo de abusar de ella. Y sobretodo, seguiré creyendo que la política vale la pena, que es la herramienta para lograr la justicia  y la vida libre, digna y con oportunidades para todos y todas.