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lunes, 25 de enero de 2016

La política, “más prosa que poesía”

Columna publicada en 4 pelagatos en enero de 2016

http://4pelagatos.com/2016/01/18/la-politica-mas-poesia-que-prosa/

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La política, “más prosa que poesía”

  en Columnistas  por 
Cuatro pelagatos ¡gran nombre! se proponen una tarea titánica (además de la que ya representa el poner en marcha un medio digital), me dicen que se han planteado también que este sea un espacio de exposición e intercambio de ideas entre políticos (lo que quiera que eso signifique en estos días). Suena muy bien en medio de una vorágine de nombres y propuestas electorales que parecen suponer que el problema del país son las elecciones y su horizonte, febrero del 2017. Y es sobre ese tema que me propongo empezar este intercambio.
¿De qué deberíamos estar hablando los políticos ecuatorianos en este momento?  ¿Cuál es el desafío de la política nacional hoy?
Basta encender la radio o abrir un periódico: estamos hablando de candidatos o de cómo escogerlos, y me temo que ese es un error. O, en el mejor de los casos, una búsqueda que nos llevará al éxito momentáneo de que alguna de esas fórmulas gane la elección y reemplace al “delegado” del todavía presidente Correa. Situación que aunque parezca conveniente podría ser sólo la fórmula para la perfecta reproducción de los ciclos que los ecuatorianos conocemos bien. En lo económico ese ciclo es: bonanza – derroche – deuda – quiebra; en lo político: construcción del caudillo – abuso o ineficiencia según el caso – declive – crisis de representación – a buscar nuevo caudillo.  Es en este ciclo que se entienden el auge y caída de líderes políticos y de partidos; la elaboración de constituciones que reflejan la correlación de fuerzas del momento; los espejismos económicos que nos permiten declararnos el “jaguar latinoamericano” y unos meses después pedir paciencia para que el jaguar pague sueldos. Vista así, la historia del Ecuador se parece a la del Sísifo del mito griego. Pero la pregunta no es a quién le corresponde el turno de empujar la piedra cuesta arriba, sino más bien cómo hacemos para dejar de repetir estos ciclos a los que parecemos condenados.
Y si mientras por un lado la tarea es pensar las causas y las soluciones estructurales;  por otro, el desafío es atender las urgencias de la vida cotidiana de los ecuatorianos. Los que –a pesar de las carreteras de concreto y nuestros aires de referente planetario- aún no tienen agua potable o alcantarillado, los que tienen en su parroquia una escuela del milenio pero no tendrán ninguna oportunidad que les permita quedarse en el campo, en su provincia, en su familia; los que en esta década se convirtieron en “clase media”, pero que frente a un remezón de la economía dejarán de pagar sus casas, sus carros o sus tarjetas de crédito. Cómo atender las urgencias de los que invirtieron, creyeron en el país, cambiaron su tecnología para adaptarse al plan que proponía el gobierno, se adecuaron aún con una reforma tributaria anual y cambios diarios en leyes y reglamentos.
No es fácil atender –a la vez- lo urgente y lo importante. Las “lógicas” de la política, las encuestas y las elecciones, son una gran tentación para postergar lo importante, ese es probablemente el desafío para los políticos que pretendamos tomarnos en serio este difícil momento. Menos demagogia, menos vanidad, menos pretensiones de soluciones inmediatas; más visión de largo plazo, más generosidad para ceder en nuestras aspiraciones y programas y construir acuerdos de mínimos, más esfuerzos encaminados a construir futuro y no solamente a ganar elecciones. Entender –en palabras de Javier Cercas- que la política debe ser más prosa que poesía.
(María Paula Romo es política. Fue asambleísta por la provincia de Pichincha. Milita en el movimiento Ruptura)

martes, 5 de enero de 2016

De Kapuściński, a propósito del Día del Periodismo...




"Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. Y convertirse, inmediatamente, desde el primer momento, en parte de su destino. Es una cualidad que en psicología se denomina "empatía". Mediante la empatía, se puede comprender el carácter del propio interlocutor y compartir de forma natural y sincera el destino y los problemas de los demás."