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sábado, 10 de marzo de 2012

La "Marcha de las Putas"


RUPTURA APOYA LA MARCHA DE LAS PUTAS.

El sábado 10 de marzo, la corriente mundial de la “Marcha de las Putas” llega hasta nuestro país, se trata de una movilización ciudadana que nace del rechazo a todo tipo de violencia en contra de las mujeres, y en la cual se reivindica el derecho que tienen/tenemos todas las mujeres de expresar con ropa, poses y maquillaje toda su realidad, que no puede convertirse en una excusa para el acoso y el abuso.

Apoyamos esta marcha organizada con el esfuerzo de varias organizaciones de la sociedad civil, representadas en colectivos como la Casa Trans, Proyecto Transgénero, Coordinadora Juvenil, Salud Mujer, Católicas por el Derecho a decidir, Logía Marginal, artistas y estudiantes, quienes protestarán y denunciarán públicamente todos los tipos de violencia que son parte de la vida diaria de miles de niñas, adolescentes y mujeres ecuatorianas, violencia que, incluso, se encuentra institucionalizada y aceptada socialmente.

Cientos, quizás miles de mujeres marcharan este sábado, y Ruptura estará presente, para reclamar que los derechos de tod@s sean respetados, tanto en el ámbito privado como en el público. Recordemos que esta iniciativa surgió en Toronto, Canadá, después de que el policía Michael Sanguinetti diera una charla sobre cómo evitar la violencia sexual, en donde dijo que “las mujeres deberían dejar de vestirse como PUTAS para evitar violaciones”, tras lo cual se organizó la primera “Slutwalk”.

Mujeres, trabajadoras sexuales y personas de diversa condición sexogenérica en nuestro país y en el mundo son estigmatizadas a diario por su forma de vestir, y con esta marcha es hora de decir ¡YA BASTA!, se exige más respeto y dejar de lado los señalamientos y los maltratos.

Ser una puta o vestirse como tal no es una excusa, ni un pretexto, mucho menos un argumento para que otra persona acose, manosee, violente, viole e incluso asesine a una mujer, a un ser humano. Nuestra participación y adherencia a este evento, no es sino parte de la postura, convicción y principios en los que se fundamenta nuestro colectivo, porque no guardaremos silencio, ni seremos cómplices de una sociedad que acepta la violencia sexual y de género culpando a sus víctimas, inventando los pretextos más absurdos para salirse con la suya. Porque si los estereotipos, la discriminación, el sometimiento y la subordinación son la razón de estas violencias es preciso romper con el patriarcado, el androcentrismo y todo tipo de sexismo en lo público y lo privado…

1 comentario:

Patricio Varsariah dijo...

La Mujer vive una larga lucha de reivindicaciones para que puedan ocupar un lugar digno dentro de la sociedad. Pero no dejo de preguntarme si van por el camino correcto, si han escogido la vía justa, porque todas estas reivindicaciones piden para la mujer mayor desarrollo económico, mayores posibilidades de trabajo, mayor seguridad laboral, mayor respeto, mayor dignidad, pero se trata siempre de un sitio dentro de la sociedad, nada más que un sitio físico. Pero muy pocas veces se toma en cuenta, además de este sitio, esta dignidad y este respeto, el alma de la mujer.

A pesar de todas estas grandes luchas que viene recogiendo la Historia, sobre todo en los últimos siglos, en el momento actual siguen registrando quejas y malestar. La mujer no está satisfecha con el papel que tiene en la sociedad. No está satisfecha laboralmente, no lo está con sus remuneraciones económicas, y aun desde el punto de vista humano, diariamente podemos recoger en todos los medios de comunicación la cantidad de malos tratos a los que se ve sometida la mujer y sus constantes denuncias.

Todo esto ha hecho que la mujer, en parte, empezara a dudar de su propia identidad. Encontrándose en inferioridad de condiciones, decidió salir a competir con el hombre. Empezó una larga lucha, no ya por reconquistar sus propios valores, sino por competir con el hombre en la sociedad. Y esta larga lucha, sobre todo en los dos últimos siglos, lejos de devolver a la mujer su seguridad interior, la ha debilitado todavía más. Cuando se habla de igualdad quiero entender que no se trata de una igualdad absoluta, sino de oportunidades, por cuanto tanto unos como otros somos seres humanos y necesitamos oportunidades en la vida. Y la mujer necesita la oportunidad de expresarse tal y como es, tal y como necesita ser en la vida. En ese aspecto sí creo que debería haber igualdad, pero no de caracteres ni de formas de ser.

La verdadera conquista de la mujer reside en descubrir su propia alma. Si estableciera un movimiento reivindicatorio para que sea su alma la que se abra paso –con lo cual también se definiría el alma del hombre– es posible que todas estas competencias desaparecieran. Sería estupendo poder conjugar el alma del hombre y de la mujer, porque entonces tendrían acción e introspección, crecimiento y salvaguarda de lo que crece. Tendrían ideas apoyadas por intuiciones…

Sin embargo, la cosa no es así; no se ha logrado esa conjunción, eliminar la competencia y lograr el acuerdo, el trabajo común, y comprender que hombres y mujeres son absolutamente necesarios porque ambos forman parte de la Humanidad.

Ha llegado la hora de que la mujer pida no solamente un día internacional para ella, sino que sepa ser dueña de sí misma todos los días de todos los meses de todos los años de su vida. Ha llegado la hora de que se sienta la protagonista de su vida y sienta que tiene fuerzas y capacidades para hacer muchas cosas por sí misma, con sus propias características, con generosidad, porque la mujer pide para dar y exige porque siempre sabe tener las manos abiertas.

Si la mujer sabe dar vida y energía, entonces será verdaderamente protagonista, y en vez de esperar un día 8 de marzo, habrá todos los días un lugar para la mujer, y un rincón para que pueda vivir armoniosamente con el hombre. Entonces es posible que hagamos un Día Internacional de la Humanidad y disfrutemos de esa paz y esa serenidad que habremos de conquistar, siempre y cuando conquistemos antes el alma de la mujer, y por qué no, el alma del hombre.