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jueves, 22 de diciembre de 2011

Sobre el pedido de revocatoria de Blasco Peñaherrera

Algunas aclaraciones para los ciudadanos y ciudadanas de Pichincha. No las dirijo al Sr. Peñaherrera, porque tengo la impresión de que su interés no es cuestionar mi gestión, sino ser entrevistado por los medios de comunicación. Ahora, que él ha logrado su objetivo, considero mi deber compartir con ustedes toda la información relacionada con este pedido:

1. La revocatoria del mandato es una institución creada para que los ciudadanos puedan controlar, pedir cuentas o incluso retirar el encargo a sus representantes. Cualquier ciudadano tiene el derecho de activarla, solicitando a la autoridad electoral los formularios en los cuales debe probar que tiene el apoyo de otras personas.

2. Según la Constitución y el Código de la Democracia se requiere, para convocar el proceso electoral en que se puede revocar o no un mandato, el apoyo del 10% de los ciudadanos del correspondiente padrón. En las elecciones del 2009, la provincia de Pichincha tuvo 1’850.516 electores, es decir, el pedido de revocatoria debería ser firmado por 185.051 personas.

3. El Sr. Peñaherrera ha solicitado los formularios para este proceso con el argumento de que no asistí a la reunión de la Asamblea del día 17 de noviembre de 2011 en que se votó una resolución (resolución es igual a opinión; resolución no es decisión) respecto a la Ley de Fomento Ambiental, pues los asambleístas tratábamos de impedir que la reforma tributaria se apruebe por el ministerio de la ley. Insisto, lo que se propuso y finalmente se votó y aprobó (pues las resoluciones requieren solo la mitad más uno de los presentes) no tuvo ningún efecto jurídico en el tratamiento de la ley.

4. Para que podamos hacer memoria, la sesión en que esto se discutió fue el miércoles 16 de noviembre durante todo el día y, pasada la media noche, el Presidente Cordero la suspendió. Según manda la ley, las sesiones se deben convocar con 48 horas de anticipación. Sin embargo, el Presidente Cordero, al día siguiente, a las 12h30, convocó para la continuación de esta sesión a las 15h30. Fue la primera y única sesión convocada sin la anticipación de dos días y eso provocó que varios asambleístas estén en apuros para asistir. Afortunadamente, Francisco Cevallos, mi asambleísta alterno estaba en Quito y le pedí, tan pronto como me enteré de la convocatoria, que asistiera al Pleno, lo que en efecto sucedió.

A continuación, mi intervención en el Pleno en la que queda clara mi posición sobre este tema:


Finalmente, cuando se presenten las 185.000 firmas empezaría un período de campaña en que cada posición presenta sus argumentos a la ciudadanía. Me alegrará tener la oportunidad de debatir y rendir cuentas de forma más extensa. ¿Será necesario explicarle al Sr. Peñaherrera todos los detalles que evidentemente desconoce sobre el funcionamiento del Legislativo y sobre mis posturas políticas?

4 comentarios:

Paola Castillo dijo...

es pura demagogia maria paula lo que quiere este Sr. es llamar la atencion tener figura politica para las proximas elecciones, sabemos el excelente trabajo q estas haciendo a nivel de la asamblea fuerza y apoyo de esta juventud ecuatoriana que esta contigo

Paola Castillo dijo...

que pena que da ver como hay personas como este Sr. Peñaherrera que no conozca sobre el funcionamiento del legislativo lo que nos deja claro maria paula que es para llamar la atencion y buscar protagonismo ante las proximas elecciones que seguro sera candidado alguna dignida, lo unico cierto de todo esto es el nivel profesional y tu entrega por los mas necesitados y coherencia con los actos que se hacen dia a dia animos y Pa lante siempre que todo los jovenes te apoyamos

Patricio Varsariah dijo...

Ya no es creíble para nadie el discurso político de que todos los demás están equivocados, menos el que discursa, y tampoco puede creerse en la lucha contra la corrupción cuando se repite hasta el cansancio la denuncia, sin ninguna consecuencia. Se equivocaron de medio a medio quienes han pensado que se puede construir una opción de cambio sin una esperanza de mejoría para el ciudadano, sin esperanza de un buen vivir, de empleo digno, de seguridad social, de respeto a las diferencias, de respeto a las opiniones ajenas, y de una absoluta libertad de expresión.

En ese escenario de desconfianza, frustración y defraudación de la confianza ciudadana, están combinándose los sentimientos de pertenencia para defender las libertades y los derechos, frente a un esquema que, supuestamente, surgió para ello, pero que equivocó el camino o desvió sus intenciones.

Patricio Varsariah dijo...

Sr. Peñaherrera para algunos políticos y funcionarios del pasado como del actual, la palabra ética parece tener otro sentido, como pretexto, justificación de los errores, olvido de la corrupción, impunidad y una manera fácil de eludir la verdad, esconder los actos reprobables y amenazar o desplazar a quien pretenda ponerlos a la luz pública. Quien hace política busca el poder. El poder como medio, al servicio de otros fines, o el poder por sí mismo, para disfrutar del prestigio que otorga

Cuando las campañas políticas, especialmente las preelectorales, se dirigen a crear un panorama de confusión y de caos en el pensamiento y en las propias decisiones de los ciudadanos, respecto a su preferencia electoral, se espera cualquier cosa de parte de las facciones encontradas, desde acusaciones hasta falsas verdades, para destruir al oponente o, por lo menos, restarle credibilidad.

El pueblo quiere trabajar y, con su trabajo dignamente pagado, comer, vivir, educar los hijos, tener seguridad, salud, cultura y tiempo libre para apoyar a sus equipos y celebrar sus fiestas y cantares los fines de semana. El pueblo merece ese cuidado, esta relación amorosa que aleja el miedo, da confianza y realiza el sentido más alto de la política.

Habrá que estudiar las razones que mueven el comportamiento de este padre de la patria que tienen el deber de organizar, no para su provecho y el de sus amigoides o amigantes, eso que se suele llamar el bien común. Un pueblo "maravillosamente dotado para la sabiduría", como decía Machado, y al que hay que dar ejemplo para que no pierda el sentido de la justicia, de la honradez.